miércoles, 21 de abril de 2010

"ECO", UN CUENTO AMABLE

La maestra Mª Carmen Moscatel ha creado un cuento para transmitir de forma lúdica a los niños el valor de palabras clave para relacionarnos bien: por favor, gracias, perdón y paz.
La biblioteca fue el escenario de su narración, la pizarra digital el medio para guiar e ilustrar la historia y los niños de Infantil y 1º de Primaria los entusiasmados asistentes.

Os regalamos el cuento para que otros niños puedan disfrutar oyéndolo tanto como los nuestros y puedan aprender que hay palabras que mejoran nuestra comunicación con los demás:


"En un pequeño pueblo de América, cerca de las Montañas Rocosas, vivían dos hermanos indios llamados Nube Blanca y Búfalo.
Los pequeños se sentían preocupados porque últimamente en su tribu todos discutían, se enfadaban y se hablaban de forma desagradable.

Nube Blanca y Búfalo decidieron ir a hablar con el viejo chamán, pues ambos sabían que los abuelos son personas que saben mucho, a quienes debemos escuchar y respetar.
El chamán les explicó:
- El problema está en las montañas. En ellas rebotan todas esas palabras desagradables que decís y el eco las repite. Así eso mismo llega a vuestro pueblo una y otra vez, contaminando de malestar nuestro ambiente.
Cuando los jóvenes le preguntaron al gran chamán qué p
odían hacer para solucionar este asunto y volver a vivir en paz, el viejo sabio les respondió:
-
No es difícil. Debéis elegir cuatro palabras maravillosas de nuestro idioma. Cuatro palabras que ayuden a relacionarnos unos con otros en paz y con afecto. Una vez que las encontréis, gritárselas a las montañas y ellas os la devolverán, llenando nuestro pueblo de calma y buenas relaciones.

Al día siguiente, la mamá de los niños les preparó un desayuno delicioso. Nube Blanca contenta exclamó: ¡GRACIAS, mamá!
Después, el papá se puso a limpiar la tienda y el joven Búfalo le ayudó a barrer el suelo porque sabía que juntos tardarían menos en acabar. Cuando acabaron, el padre le dio un abrazo diciéndole: ¡GRACIAS, hijo!
Aprovechando que habían terminado pronto su tarea doméstica, los niños pidieron a sus padres que les llevaran a dar un paseo en canoa. Los padres los llevaron río abajo remando y los jóvenes, agradecidos, les dijeron: ¡GRACIAS, papá!, ¡GRACIAS, mamá!
Los niños se dieron cuenta de que acababan de encontrar una de las palabras maravillosas que lanzarían a la montaña. La palabra GRACIAS. La cogieron y la guardaron con mucho cuidado.
Por la tarde, el pequeño Búfalo le dijo a su padre: - Papá, POR FAVOR, ¿me llevarías a ver los bisontes?
El Indio le respondió: - Claro, hijo, si me lo pides así ¡cómo te iba a decir que no!
Mientras tanto, Nube Blanca le dijo a su madre: - Mamá, ¿me llevarías a dar un paseo a caballo, POR FAVOR?
La madre contestó: - ¡Por supuesto, hija mía, cómo no!
Al atardecer, en torno al fuego, los indios danzaban juntos. Búfalo le pidió a su madre: - Mamá, ¿me enseñarías a bailar? Vengaaa... ¡PORFA, PORFA, PORFAAA!
Su madre se rió y contestó: - ¡Estaré encantada de bailar con un niño tan guapo y amable! ¡Vamos!
De pronto los niños se dieron cuenta de que acababan de encontrar otra palabra maravillosa que lanzar a la montaña. La palabra POR FAVOR. Así que la cogieron y la guardaron con mucho cuidado junto a la otra. ¡Ya tenían dos palabras: ¡GRACIAS y POR FAVOR!
Y bailando, bailando, el padre de los niños pisó sin darse cuenta a la mamá. Enseguida le dijo: - ¡PERDÓN! ¿Te he hecho daño?
- No ha sido nada, no te preocupes -respondió su madre.
Entretanto, los niños se entretenían jugando. Sin querer, Búfalo rompió el juguete de Nube Blanca. - PERDÓN, Nube Blanca. Mira lo que me ha pasado. Los siento mucho, trataré de arreglártelo.
- No te preocupes, Búfalo. No pasa nada -respondió su hermana.
Enseguida los niños se dieron cuenta de que acababan de encontrar la tercera palabra maravillosa que lanzar a la montaña. La palabra PERDÓN. Así que la cogieron y la guardaron con mucho cuidado junto a las otras. ¡Ya tenían tres palabras: ¡GRACIAS, POR FAVOR y PERDÓN!
Los pequeños Búfalo y Nube Blanca se pusieron a pensar tratando de descubir cuál sería la cuarta y última palabra que lanzarían a la montaña del eco. Tras ucho pensar, dieron con ella: ¡PAZ! La palabra que les faltaba era PAZ. La cogiero, la guardaron junto a las otras tres y durmieron tranquilos.
A la mañana siguiente, los chicos fueron junto al chamán de la tribu al borde del acantilado. Desde allí lanzaron cntra las montañas las palabras maravillosas:
- GRACIAAAAS!!
Y la montaña respondió: - GRACIAAAAS!!, GRACIAAAS!!, GRACIAAS!!, GRACIAS!, GRAcias!, gracias...
- POR FAVOOOOR!!
Y la montaña respondió: - POR FAVOOOOR!!, POR FAVOOR!!, POR FAVOR!, POR Favor!, por favor...
- PERDOOOON!!
Y la montaña respondió: - PERDOOOON!!, PERDOON!!, PERDÓN!, Perdón!, perdón...
- PAAAAZ!!
Y la montaña respondió: -
PAAAAZ!!, PAAAZ!!, PAAZ!!, PAZ!!, PAz, Paz, paz...
Y así es como estas palabras amables chocaron contra las montañas y fueron devueltas al pueblo una y otra vez por parte del eco. La tribu las escuchó una y otra vez y las utilizó desde entonces en todas las ocasiones. Pequeños y mayores se volvieron amables y educados, y todos los indios se trataron desde aquel día con amabilidad y respeto.
"

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